sábado, 23 de marzo de 2013
Esta noche
jueves, 29 de septiembre de 2011
La sequía
I
En el fondo de tus ojos: Detente.
Arroja los caracoles pues el mar se ha ido, toma ventaja y ata tus tobillos a esos ojos negros de perro húngaro.
Poco a poco se cierran los tuyos, caminas lento, vuelas y no hay luz, no te espera ningún rostro familiar, ninguno desconocido.
Sus patas te arrastran, no te aprietan el cuello ni la yugular: te quiebran.
Sucede que desapareciste, pero nadie sufrió el peso.
Te acerca el hocico, sus babas calientes te acarician el pelo y lo senos, su aliento de mariposa se repliega en tu ombligo y te pega las pestañas.
Despierta, no estás soñando.
Te empuja hacia las salamandras y no duele, te pasa la lengua y no hiere, te orina la boca y no calienta: el infierno no es suficiente, nunca eficiente.
Levanta el humo, tendrías que doblarlo en dos, quizás en cuatro.
Su cola de pelos rizados se enreda en tus piernas hasta que brota sangre bajo la piel. Ahora las separa, te las abre en pausas y encaja sus colmillos hasta que ya no queda rastro.
Te unta sus lagañas, te ladra un poco y te deja tirado: porque ella es la muerte y tú no vales nada.
II
Murmura un rato en mi oído roto, no sueltes mi pierna porque duele.
Las hiedras que cubren lo alto del patio se absorben en tu piel plateada y los fantasmas desaparecen de golpe.
Sentémonos en la mesa del té a beber recuerdos: mi memoria fenece de a poco bajo las aguas que te encierran inquieto.
Aquel sombrío árbol escupe pájaros sobre mi rostro y el aire de sus alas se lleva la calidez de tu aliento.
Estamos fríos porque es invierno, pero la luz fluye constante pues está dentro.
Si bajas las escaleras te abrazaré transparente, calentaré el rescoldo verde que escurre suavemente.
¡Vamos hacia la vida, que nos persigue la muerte!
III
Se cayó hacia arriba y se levantó hacia abajo.
Se contó los dedos y solo le restaban cuatro.
Se arrancó los dientes para llenar los espacios.
Se tendió en el fuego para descansar un poco.
Somos dos porque somos uno, porque somos todos y todas.
El lenguaje de la muerte se comunica con tus pies sedientos, el lenguaje de la vida me rechaza las manos purulentas.
Hablaste de las plumas en la almohada, él habló de los cántaros de agua.
Hablé de las heridas sangrantes, ella habló de la tierra.
Cantemos una ronda, tomémonos las manos:
Devoremos las granadas antes de que nos exploten en la boca, toquemos nuestros cuerpos antes de que las lápidas caigan en nuestras tumbas.
IV
Te deshilas los cabellos y ella se deshila las carnes. Te lavas en la fuente y ella en tu sangre.
Comulguemos un momento con estas sombras que caminan bajo tus uñas cansadas de rascar la tierra: no puedes salir.
Afuera vuelan todas, alguna se posa en el árbol más cercano y asusta al niño aquel, siniestra. La gente no te llora, llora su fragilidad posible, el pie que se tropieza. Te llora esa mujer que vivió contigo, a quien no quisiste entregarle el alma porque querías trascender. Piensa que te has ido y tú no puedes decirle nada: no grites, tus labios están sellados.
Abajo corre el agua que ya no has de beber y que contiene tu semilla humillada. Los topos te roen el abdomen, los barrenadores de que te hablaron hierven en orgía sobre tu sexo. Alégrate del instante, de la calidez de su saliva: sé amable, no tienes aliento.
Adentro las horas desgastadas, el animal sediento. Se acercan a ti y te jalan el cabello, te desmenuzan las uñas y te tragan los ojos yertos: no llores, se secó tu alimento.
Escucha tus latidos apagarse, disfruta los picotazos que te rompen lenta y monótonamente. Recuerda que te cobija la tierra húmeda como los brazos de la miel caliente: sí, sabemos que estás vivo, pero nunca lo diremos.
sábado, 11 de junio de 2011
Terrores nocturnos
miércoles, 11 de mayo de 2011
Luz profunda
No puedo dormir sin tu rostro acuoso que se mece entre mis dedos. Caminando sonido tras sonido se ha disuelto la noche. Es complejo como tu sonrisa en verano, como tu melancolía en primavera, pero está ahí, escondido bajo las brasas del pasto: un camino sinuoso y estrecho. El fondo es transparente, con tanto espacio que podría vivirse en él. No digo abajo, si quiera arriba, digo derecho, frente a los ojos que son tuyos y míos -suspiro- y tuyos. Pero lejos, lejos, lejos. Se adviene de pronto el terror, el pánico de los lagos y sus vegetaciones que se enredan en los tobillos, que te sostienen donde no puedes respirar. Tranquila, reconociendo el rostro, me quito el alma y te la entrego, para que puedas flotar.
sábado, 2 de abril de 2011
Mumbling
El humano es un ser perdido que nunca sabe con completa certeza a dónde va, se mueve azaroso en una eterna noche fría. Desconoce que vivir es más que existir y que morir no es sólo cesar las funciones biológicas, sino ignorar las espirituales.
lunes, 28 de febrero de 2011
De azares y azahares
martes, 18 de enero de 2011
En las olas del [o]mar abierto
Abierta como el mar, como aquella concha que la niña dejó en la playa. Será que las estrellas juguetean dentro en busca de un reflejo solar. Tengo frío, la piel se me derrite poco a poco e intento caminar. Derecho decía el príncipe de cabellos dorados, el príncipe niño que soñaba soñar. Estoy a tu merced: bien podrías ahogarme o ayudarme a nadar.
jueves, 13 de enero de 2011
No subas, no bajes
domingo, 2 de enero de 2011
Luz presente
domingo, 1 de agosto de 2010
Del viento soñoliento
A veces me parece que tu pelo baila una canción continua, pero tus dedos dicen que sólo se trata de una tregua conspicua.
Te extrañaré esta noche como hierba dolorida, para que mañana me parezca que me das la bienvenida.
martes, 6 de julio de 2010
Nombres
Yaces glorioso e inmóvil en el cenit,
pareciera que esperas una estrella celeste:
Un espacio vacío.
Luego miras hacia la transparente Luna,
te has ido al viejo solarium,
ahora duermes tranquilo, contento.
PERMANENTE
Eres el viento obscuro,
los recuerdos vivos en mi álbum,
el amor en mi carne cortada,
aquel espejo que nada en la mar.
ACUÁTICA
Sería el bien si no fuera el mal,
ese mal incurable de sonrisa amarga.
Soy la miel que guardaste tú,
el vago reflejo solar,
el olor del agua quemada.
Fragmentos
I
Enmedio del mar rojo hay estuación.
Tu carne transparente se ha sonrosado de pronto: respiraste.
El lunar negro que vive entre secretos invocó a mi cuerpo extático.
Tus venas pintadas, tu forma perfecta, tu contorno frente a la luz, encarnaron una historia sin tiempo.
La suavidad húmeda de tu piel palpitante me trajo recuerdos del beso infinito que una tarde selvática marqué sobre ti, dejando huellas de aliento.
Subiste, recorriendo ese camino inacabado que conoces y comprendes.
-Te has vuelto blanco, murmuró mi alma.
Tú, espeso y espumoso me regalaste un trozo de silencio.
II
Estuviste quieta durante largo tiempo, alumbrando a mis ojos acuosos y a mi piel congelada por el aire de invierno. Formabas esa eterna espiral de color que entibiaba la noche bajo la que me encontraba.
Ahí, silenciosa, hablaste de todo lo que no comprendo y sin embargo te escuché: un fluido luminiscente invadió mi alma.
Eres aquel río de tiempo en donde ya no flota el espacio, eres aquel día soleado en que la obscuridad fue permanente, esa obscuridad calma y tranquila que cuida de mi cuerpo.
Por un momento pensé tenerte, sentirte, vivirte. Incluso creí que la distancia entre tu cuerpo y el mío se desvanecía como algodón al fuego.
Mis sentidos me engañaban, tú estabas lejos, empero me abrazabas casi como si conocieras todo lo que se esconde dentro.
III
El olor del tiempo derretido, el sonido debajo del pavimento, el sabor de la noche y el viento me recuerdan todos a tu rostro que cabe exacto entre mi piel y mi aliento. Y mentí cuando dije -te quiero, porque a este cuerpo tonto no le basta quererte como lo finito del tiempo. ¿Qué será de nosotros cuando la obscuridad diurna nos desvanezca como a las olas el movimiento? La respuesta se pasea bailando sobre las cenizas prematuras de mi ser metido en un agujero, es la reflexión indefinida de mi mano que martilla los sueños cuando se rompe el efímero momento.
Dentro de ésta burbuja nos rodea un agua tibia cuya música arrulla mis recuerdos, afuera hay sólo sequía y desierto. Es por eso que deseo que el mar nos cuente uno a uno sus secretos: para amanecer con los labios húmedos de vida, de todos los nombres que tiene el universo.
Hace poco que Venus me habló sobre Marte, sobre los ríos plataverdosos que los unen en silencio. Yo no dije nada: callé con el alma y hablé con el cuerpo.
viernes, 25 de junio de 2010
De noche
domingo, 2 de mayo de 2010
El espectador
martes, 26 de enero de 2010
Érase una vez...
sábado, 16 de enero de 2010
viernes, 15 de enero de 2010
Estaba pensado...
jueves, 14 de enero de 2010
Para Omar
A veces pienso...
miércoles, 10 de diciembre de 2008
mis expectativas
Prefiero vivir que acabarme el breve tiempo tratando de llenar expectativas tontas, basadas en probabilidades y posiblidades, para después arrepentirme, segundos antes de derrumbarme hacia el abismo final.